Viernes 06 de agosto de 2010, 7:00 am. Una residencia o motel de la calle 22 con Av. Caracas en la ciudad de Bogotá estaba inundada de silencio e incertidumbre. Un dictamen forense determinó que se trataba de suicidio pero ninguna de sus compañeras conocía las causas. El color de la sangre por todo su cuerpo combinaba perfectamente con su blanca piel, ese rojo intenso se perdía entre el suelo y su ligera ropa de colores vivos. De su cuello caían gotas de sangre lenta y silenciosamente.
Karla tenía 20 años y era trabajadora sexual desde los 15, últimamente pensaba mucho en su vida, pensaba en cómo salir de su “trabajo” y recordaba a su hijo, porque a pesar de haber sido producto de su labor lo quería como a nadie y deseaba solo lo mejor para él; quizá por eso, prefirió dejarlo con una familia que tenía un poco mas de dinero que ella, en lugar de someterlo a vivir en las frías calles del centro de la ciudad; por otra parte recordaba los abusos de los que fue víctima por parte de su padrastro desde que tenía diez años, que junto a la muerte de su madre provocó que tuviera que irse de su casa, así que en la calle al no tener más refugio se hospedó con las trabajadoras sexuales del centro de la ciudad.
La noche anterior a su suicidio Karla solo habló con una de sus compañeras, le comentaba lo mal que se sentía por su trabajo y le proponía dejarlo, ante lo que la otra mujer contestaba con preguntas que la hacían pensar sobre sus oportunidades para dejarlo. Luego de algunas horas de conversación, Karla estaba convencida de dejar la profesión, no obstante era consciente de que primero debía conseguir dinero, así que con pocas ganas, salió a trabajar como todas las noches.
Varias horas pasaron pero no consiguió ningún cliente, quizá porque estaba tan deprimida que no quisieron prestarle atención, decidió entonces encerrarse en uno de los cuartos donde suele llevar a sus clientes. Una vez allí, recostada en la cama, volvía a recordar todo su pasado, hacía memoria de los cinco años que llevaba en ese lugar, pensó que hubiera pasado si en lugar de seguir aquella noche a una mujer que viéndola hambrienta y sucia le ofreció hospedaje, ¿qué hubiera pasado si en no acaeciera a pagar con trabajo el alimento y la comida que la mujer le ofreció?, quizá no sería trabajadora sexual pero tampoco estaría viva, porque el hambre la hubiera matado.
Aunque Karla deseaba quitarse la vida, no podía porque cuando lo intentaba haciéndose daño con cualquier cosa que encontrara, fracasaba, así pasó casi toda la noche, pensando en su pasado e intentando atentar contra su vida, hasta que siendo las dos de la mañana aproximadamente, encontró debajo de la cama una botella; pensando que la mejor solución era morir, la golpeó contra el borde de la cama y con uno de los vidrios que saltó, se cortó el cuello, la herida fue profunda y la sangre derramada se dispersó por el piso rápidamente.
Unas horas más tarde cuando una de las encargadas del aseo de la habitación abrió la puerta, se encontró con el cuerpo de Karla, llamó inmediatamente a sus compañeras pero cuando ellas llegaron y trataron de revivirla era demasiado tarde, habían pasado varias horas y no se podía hacer nada. Cerca de las 7:00 am, un dictamen forense determinó que se trataba de suicidio pero ninguna de sus compañeras conocía las causas.
Comentarios