Reseña de la película "La vida de los otros (Das leben der anderen)"

Esta película representa de una manera sencilla pero llamativa la situación y los problemas que vivió Alemania oriental luego de ser dividida por el conocido muro de Berlín. Dentro de la historia se hace evidente la violación al derecho de la libre expresión por parte de los dirigentes del gobierno de la RDA (República Democrática Alemana), quienes para la época de 1984 tienen graves problemas sociales e internacionales.
Durante la película se evidencia cómo varios artistas eran censurados por su trabajo y vigilados constantemente por el gobierno, con el propósito de evitar publicaciones o discursos en contra de las ideologías comunistas de la RDA. La Stasi (policía política y agencia de espionaje) encabezada por el ministro de cultura Bruno Hempf contrata a un conocido espía para que vigile a Georg Dreyman, quien escribía sobre el régimen por el que pasaba la RDA.
Ahora bien, la libertad de expresión es la condición que tienen los seres humanos para pensar, decir y actuar como se crea conveniente sin tener restricciones políticas, sociales o morales. Así mismo, se refiere a buscar, recibir y difundir información e ideales de cualquier índole, bien sea impresa, oral, artística o cualquiera de interés. Razón por la que penal e internacionalmente es considerada un derecho, aunque en Colombia es sinónimo de rebeldía y delincuencia.
No obstante en el film es cada vez más notoria la censura a la que pretendía llegar el ministro, no solo por vigilar de alguna manera el comportamiento y palabras de Dreyman dentro de su propio hogar, sino también porque a través de esa vigilancia quería impedir que publicara un libro o creara una obra en contra el régimen totalitario del momento, además de desear “quitarlo del medio” para estar definitivamente con su esposa (La actriz Christa-Maria Sieland)
 
El caso de Albert Jerska, un amigo de Dreyman que estaba censurado en el momento por escribir criticando el régimen, es quizá el más notorio de la violación a la libertad de expresión, y aunque no dejó de leer y pensar diferente no soportó seguir sin escribir (pues como lo dice en alguna de sus escenas: es su profesión y lo que más le gusta), razón por la cual se suicida.
Hechos como este, en el que la presión que sienten aquellos censurados llega hasta la pérdida de la vida de los mismos, provoca la satisfacción de muchos, porque ya no tendrán uno más de los que critica sus intereses, pero así mismo, genera una pérdida al conocimiento de los demás, pues existe una opinión diferente menos y quizá información valiosa para el desarrollo de una sociedad.
A esto se suma la cantidad de suicidios que no se conocen, pues pueden afectar a los dirigentes políticos de diferentes países o generar la “revolución” de los ciudadanos que se puedan ver afectados. Este ejemplo es fácil de observar en la película cuando luego de publicado el libro que Dreyman publicó anónimamente sobre las cifras de suicidios que no se dieron a conocer por el gobierno, este último en cabeza del ministro de cultura, deseaban encontrar al autor de dicho libro para censurarlo y aplicar un castigo.
Otra situación que llama la atención frente a la violación del derecho de libre expresión es la revisión de la correspondencia, pues además de vigilar a todos aquellos que parecían sospechosos de planear algo contra la RDA, se destapaban cada una de las cartas que ingresaban o salían de ese lado del muro.
Luego de varios días de investigación en los que el espía se involucraba emocionalmente con la pareja de artistas que vigilaba y los protegía porque había descubierto las mentiras del ministro y las verdaderas pretensiones (quedarse con la actriz) se interrogaban sobre el lugar donde estaría escondida la máquina de escribir que usó Dreyman, de quien solo tenían sospechas de ser el autor. Para uno de los interrogatorios arrestan a Christa-Maria y es el espía quien le pregunta por la máquina; ella, bajo amenazas de no poder continuar con su carrera de actriz, confiesa pero el detective acude a la casa y esconde la máquina antes de que los agentes de la Stasi lleguen.
Aquí la libertad de expresión de la mujer se viola porque ella es y desea seguir siendo actriz pero si no accede a complacer sexualmente al ministro no puede subirse al escenario nuevamente. Finalmente la mujer tratando de defender su futuro y el de su marido muere atropellada por un auto. Al fracasar la misión el agente que seguía a la pareja solo podía trabajar destapando y repartiendo cartas durante 20 años. Al finalizar la película Dreyman se encuentra con el ministro y este último le confiesa que su casa estaba totalmente vigilada ante la pregunta de por qué él no fue censurado ni interceptado. Luego de comprobar que fueron ciertas las palabras del ministro, investiga quién fue su salvador. Como resultado el libroSonata para un hombre bueno, de Dreyman es dedicado a aquel agente que impidió su censura.

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